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Fighting Ebola, fighting inequality

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From education and health, to issues like the fight against Ebola, the phantom of inequality seems to haunt us all. In the age of inequality, there are some who have it all, and others who have nothing. Although academic discourses have focused on pointing out that economic inequality is on the rise- namely that the wealthiest 1% in the world own more than 40% of the world’s wealth-, it is important to keep in mind that inequality is more than a gap that involves purely economic aspects.

Perhaps it its fair to say that we live under an umbrella of inequality, in a world of opposites, where the unequal distribution of wealth is just one of a series of complex issues that require our action and attention. Simply put, in the world there are those who have access to health, information, education, water, etc. and those who lack these basic rights.

For instance, in the past few months, the world has witnessed how governments, NGO’s, and the health sector have attempted to contain the Ebola virus epidemic; which according to the head of the World Health Organization “is the most severe acute public health emergency seen in modern times”. From this fight against Ebola, however, it has been apparent that access to health care is contingent upon factors like economics and geography. In countries like Guinea, Liberia and Sierra Leone (where the outbreak started), Ebola has claimed the lives of 6,331 people. Today, we know these numbers could have been potentially smaller if the international community had stepped in sooner.

According to the World Health Organization and Doctors Without Borders, the world could lose the battle against this epidemic if a massive response does not take place. Yet, despite the calls for immediate action, the reaction of the international community has been a rather slow and ineffective one. Instead of successfully containing the disease, the focus has shifted towards reducing domestic panic, as well as “the need” to isolate those individuals –and nations- that could mean the “spillover” of the disease across the African continents borders. The problem is: border patrolling, airport security, or domestic safety measures cannot eradicate Ebola.

The Ebola epidemic has taught us that governments around the world have yet to understand that global emergencies should not be addressed under a moral question resting on whether or not to provide humanitarian aid; but rather under the premise that global health security is a duty, and a matter of basic human rights.

Unfortunately, it has been made clear that the world is more prone to marginalize and close up its borders, instead of reaching out to those that need help. From lacking protective material such as clothing for the on-site staff treating Ebola, to the lack of medical equipment, beds (only 20%-30% of patients infected with Ebola have access to beds); the Ebola outbreak has come to teach us that equality and shared global responsibility are far from becoming a reality.



La lucha contra el Ébola, la lucha contra la desigualdad

Desde educación, salud, a asuntos como la lucha contra el Ébola, el fantasma de la desigualdad nos persigue a todos. En la era de la desigualdad, existen aquellos que lo tienen todo, y aquellos que no tienen nada. Aunque los discursos académicos se han enfocado en señalar que la desigualdad está incrementando- principalmente que 1% de las personas más ricas son dueñas de más del 40% de las riquezas del mundo-, es importante tener en cuenta que la desigualdad va mucho más allá de una brecha que involucra aspectos meramente económicos.

Quizás sea justo decir que vivimos bajo una sombrilla de desigualdad, en un mundo de opuestos, donde la mala distribución de la riqueza se convierte en un asunto más que requiere nuestra acción y atención. Simple y sencillamente, en el mundo existen aquellos que tienen acceso a la salud, información, educación, agua, etc, y aquellos que no cuentan con estos derechos básicos.

En los últimos meses el mundo ha presenciado como gobiernos, ONG’s, y el sector de la salud, han tratado de contener la epidemia del virus del Ébola; el cual de acuerdo a la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “es la emergencia de salud pública más severa de los últimos años”. Sin embargo, de la lucha en contra del Ébola, es aparente que el acceso a la salud depende de factores tanto económicos como geográficos. En países como Guinea, Liberia y Sierra Leona (donde la epidemia del Ebola inició), el virus ha cobrado la vida de 6,331 personas. Hoy en día se sabe que estas cifras pudieron haber sido menores si la comunidad internacional hubiese intervenido con mayor anticipación.

Según la Organización Mundial de la Salud y Médicos Sin Fronteras, el mundo podría perder la batalla contra esta epidemia si una respuesta masiva no tiene lugar. Sin embargo, a pesar de los llamamientos a la acción inmediata, la reacción de la comunidad internacional ha sido bastante lenta e ineficaz. En lugar de contener con éxito la enfermedad, la atención se ha desplazado hacia la reducción de pánico interno, así como “la necesidad” de aislar a aquellos individuos -y naciones- que pudiesen significar la propagación de la enfermedad más allá de las fronteras del continente africano. El problema es el siguiente: el patrullaje fronterizo, seguridad en aeropuertos , o medidas de seguridad no son capaces de erradicar el Ébola.

La epidemia de Ébola nos ha enseñado que gobiernos de todo el mundo aún tienen que entender que las situaciones de emergencia -tales como la del brote de Ébola-, no deben abordarse en el marco de una cuestión moral que descansa sobre si desea o no proporcionar ayuda humanitaria; sino bajo la premisa de que la seguridad sanitaria mundial es un deber y una cuestión de derechos humanos básicos.

Por desgracia, hasta el momento se ha dejado claro que el mundo es más propenso a marginar y a cerrar sus fronteras, en lugar de acercarse a aquellos que necesitan ayuda. Desde la falta de material de protección, tales como ropa para el personal en el lugar el tratamiento de Ébola, a la falta de equipo médico, camas (sólo el 20% -30% de los pacientes infectados por el Ébola tiene acceso a camas); el brote de Ébola ha venido a enseñarnos que la igualdad y la responsabilidad global compartida están aún lejos de convertirse en una realidad.

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One thought on “Fighting Ebola, fighting inequality

  1. It really is shameful. I got so tired of explaining to people that even if Ebola made it to Australia it would not be an epidemic, that the reason it is spreading like crazy in Africa is because they lack the personell and facilities, and as long as there is poverty and hunger the impoverished will be forced to continue to eat bush meat and continue to contract Ebola.
    As you said, Ebola brings to light all sorts of inequalities, not just economic ones.

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