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The War on Education

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The war on education is on, so we must fight back. If a child is educated, a generation is empowered. This fact proposes a challenge to those who want to oppress us. In the words of Nobel Peace Prize winner Malala Yousafzai, “the extremists are afraid of books and pens. The power of education frightens them. They are afraid of women. The power of the voice of women frightens them”.

Although many attacks have been targeted against women and girls like Malala who are raising up their voices to pursue a better future through education, just last week the world awoke to the news of the worst terrorist attack in Pakistan’s history, which took place at a school in the city of Peshawar, where seven men claimed the lives of 145 people including that of 132 children. The sad news is that the children of Peshawar are not alone. Last April 276 Nigerian schoolgirls were kidnapped from their school by terrorist group Boko Haram. To this day, 219 girls have yet to be found.

Terrorism knows no borders, attacks like these have become increasingly frequent all over the world. The targeting of schools is no coincidence, as it has become the best way for extremist groups to keep children from getting an education. Keeping children and adults uneducated means not only less opposition, but also more allies. Once radical and extremist ideologies become the only safe havens in the midst of destruction, it becomes easier for these groups to spread their message and make more people join their cause.

Extremist groups rely on terror to keep children away from schools. Unfortunately, education has become some sort of new weapon of war, aimed at the destruction of entire communities, economies, as well as that of national governments. What many people still can’t get is that education is one of the best (if not the best) solutions to the issue of terrorism. Beyond being a matter of basic human rights, education has proven to decrease the likelihood of conflicts, and instead, increase prospects of economic development, human advancement, and gender equality.

First, however, we have to keep in mind that drones, militaries, and weapons have not been able to eliminate extremism. If anything, violence has escalated into a never-ending cycle of war and destruction. Violence simply cannot be eradicated with more violence. While militaries are necessary to control territories, and protect the local population from these (and other) kinds of attacks, it is imperative to start to balance out military spending with education spending. Extremist organizations know very well that knowledge is power. Thus, letting extremism win the war on education is something the world simply cannot afford.


La Guerra contra la Educación

La guerra en la educación ha iniciado, es hora de contraatacar. Si se educa a un(a) niño(a), se educa a una generación entera. Este hecho plantea un reto para aquellos que desean oprimirnos. En las palabras de la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, “los extremistas tienen miedo de libros y bolígrafos. El poder de la educación les da miedo. Tienen miedo de las mujeres. El poder de la voz de las mujeres les da miedo”.

Aunque muchos ataques se han dirigido contra mujeres y niñas como Malala que están alzando sus voces para perseguir un futuro mejor por medio de la educación, la semana pasada el mundo se despertó con la noticia del peor ataque terrorista en la historia de Pakistán, que tuvo lugar en una escuela en la ciudad de Peshawar, donde siete hombres cobraron la vida de 145 personas, entre ellas la de 132 niños. La triste noticia es que los niños y niñas de Peshawar no están solos. En abril pasado 276 colegialas Nigerianas fueron secuestradas de su escuela por el grupo terrorista Boko Haram. Hasta el día de hoy, 219 niñas aún no se han encontrado.

El terrorismo no conoce fronteras, ataques como estos se han vuelto cada vez más frecuentes en todo el mundo. Que el blanco de estos ataques sean las escuelas no es casualidad, ya que se ha convertido en la mejor manera para que grupos e individuos extremistas eviten que los niños reciban una educación. Mantener a los niños y los adultos sin educación no sólo significa menor oposición, sino también más aliados. Una vez que las ideologías radicales y extremistas se convierten en los únicos refugios seguros en medio de la destrucción, se hace más fácil para estos grupos el difundir su mensaje y lograr que más personas se unan a su causa.

Los grupos extremistas se basan en el terror para mantener a los niños fuera de las escuelas. Lamentablemente, la educación se ha convertido en una especie de nueva arma de guerra, dirigida a la destrucción de comunidades enteras, economías, así como de gobiernos nacionales. Lo que mucha gente todavía no logra comprender es que la educación es una de las mejores (sino la mejor) arma contra el terrorismo. Más allá de ser una cuestión de derechos humanos básicos, la educación disminuye la probabilidad de conflictos, y en su lugar, aumenta los prospectos de desarrollo económico, promoción humana y la igualdad de género.

Primero, sin embargo, tenemos que tener en cuenta que los drones, ejércitos, o las armas no han sido capaces de eliminar el extremismo. En todo caso, la violencia se ha intensificado en un ciclo sin fin de la guerra y la destrucción. La violencia simplemente no se puede erradicar con más violencia. Si bien los ejércitos son necesarios para controlar territorios, y proteger a la población local de estos (y otros) tipos de ataques, es imprescindible empezar a equilibrar el gasto militar con el gasto en educación. Las organizaciones extremistas parecen saber muy bien que el conocimiento es poder. Por lo tanto, dejar que el extremismo gane la guerra contra la educación es algo que el mundo simplemente no puede permitirse.

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6 thoughts on “The War on Education

  1. Whenever I read articles like these, I am suddenly reminded of how lucky I am to be a Uni-educated women. I take for granted the opportunities I have concerning education, never truly realizing there are many groups that aren’t so lucky. Can’t even imagine not having access to books or expanding my knowledge about…well, everything. How I wonder what I can do to help….

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  2. Pingback: La Guerra contra la Educación | café & cigarillos

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