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Why All Countries Are Developing Nations

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Development can not be considered a final endpoint or stage in history; on the contrary, it must be understood as a process of continuous transformation. Development cannot be adequately understood without realizing that countries’ processes of development are essentially different, this is to say that development cannot be reproduced, assimilated, generalized or established since it is a natural process of evolution particular to a geographical area. There is simply no one-way street to development.

It should be clear that development is an organic process that results from the specific interaction of three elements: institutions, markets and state. All these factors explain the different rates, routes and developmental characteristics of a particular country. The characteristics and rates at which countries develop are essentially different across space and time; therefore any generalizations made with the attempt to standardize the logic behind development can be considered arbitrary, as these obviate history, singularities between (and within) countries, politics, economics, geography, demographics, etc. This is to say that there is no way to compare the development patterns of any two countries, we can only establish similarities and occasionally some correlations between the two.

Unfortunately, the idea of modernization has been thought of as a direct equivalent of “westernization”, and as a consequence this has deeply influenced perceptions on how less developed countries must industrialize. However, modernity might or might not lead to progress. The concepts of modernity or development itself should not be thought of as direct equivalents of industrialization. Development is also related to the “betterment” of living conditions, sustainability, equality, etc. Hence, attempting to understand development in the hands of elements like GDP indicators is erroneous. Economic indicators reflect neither the quality, nor the true accomplishments of a so-called developed/developing country. In the same token, neither the fields of economics or political science by themselves could lead to a proper understanding of development. Furthermore, only by looking at the evolution of the political economies of countries in light of national and international historical circumstances, we are able to obtain realistic indicators of how successful a country has been in moving towards more advanced stages of development.

When it comes to economics, historical accounts have showed that markets alone are not going to lead to progress, much less to equality. Markets do not embody the importance of world historical time. As discussed previously, development can only be understood as the juncture of the elements of institutions, state, and markets; all of which are essentially different across space and time. Without realizing that industrialization is only a stage in development, many countries and theories have failed to understand that modernity itself is the product of a long-term infinite process (as development has no endpoint), and that involves more than markets, economics or statistics.

Therefore, the attempts made by schools of thought, economists, political scientists, financial institutions, governments, etc, to provide “recipes for development” as well as theories that explain the causes of development or underdevelopment, are deceiving as these seem to assume homogeneity, simplicity, and appear to have a very skewed idea of what development truly means. The problem of “theorizing development” is deeply rooted in a general disregard for key issues such as institutional pluralism, social stratification, national and international politics, human rights, world historical time, etc. ; therefore, it is essential to focus on the institutional fabric of specific geographic areas, characteristics of national markets, trade patterns, natural and human resources, state effectiveness, quality of life, and the overall harmony that each of these elements have in order to work together towards a common goal: progress. Then and only then can we truly understand that while some countries are more developed than others, no country has ever stopped developing, and therefore we can conclude that all countries are developing countries.


 ¿Por qué todos los países son naciones en desarrollo?

El desarrollo no puede ser considerado como un punto final o etapa de la historia, por el contrario, debe entenderse como un proceso de transformación continua. El desarrollo no puede comprenderse adecuadamente sin darse cuenta de que los procesos de desarrollo de los países son esencialmente diferentes; es decir, que el desarrollo no puede ser reproducido, asimilado, generalizado o establecido, ya que es un proceso natural de la evolución particular a un área geográfica. Simplemente no hay una calle de una sola vía que lleve hacia el desarrollo.

Debe quedar claro que el desarrollo es un proceso orgánico que resulta de la interacción específica de tres elementos: las instituciones, los mercados y el estado. Todos estos factores explican las diferentes rutas y características del desarrollo de un país en particular. Las características y la rapidez a la que se desarrollan los países son esencialmente diferentes a través del espacio y el tiempo; por lo tanto, cualquier generalización realizada con el intento de estandarizar la lógica detrás del desarrollo puede considerarse arbitraria, ya que esta se encuentra obviando la historia, singularidades entre (y dentro de) países, así como elementos importantes como la política, economía, geografía, demografía, etc. Esto quiere decir que no hay manera para comparar los patrones de desarrollo de dos países (o un grupo de países), sólo podemos establecer similitudes y ocasionalmente algunas correlaciones entre los mismos.

Por desgracia, la idea de la modernización ha sido percibida como un equivalente directo de “occidentalización”, y como consecuencia esto ha influido profundamente en las percepciones sobre la manera cómo los países menos desarrollados deben lograr industrializarse. Sin embargo, debe de tenerse en cuenta que la modernidad (industrialización en este caso), no necesariamente conlleva al progreso. Los conceptos de la modernidad o del propio desarrollo, no deben ser considerados como equivalentes directos a la industrialización. El desarrollo también tiene que ver con mejorar las condiciones de vida de las personas, sostenibilidad, igualdad, etc. Por lo tanto, tratar de entender el desarrollo en manos de elementos como indicadores de PIB es erróneo. Los indicadores económicos reflejan ni la calidad, ni los verdaderos logros de un llamado país desarrollado/en vías de desarrollo. De la misma manera, ni los campos de la economía o la ciencia política por sí solos pueden conducirnos a una comprensión adecuada del desarrollo. Sólo observando la evolución de las economías políticas de los países en función de las circunstancias históricas nacionales e internacionales, seremos capaces de obtener indicadores realistas del éxito que un país ha alcanzado en su trayecto hacia etapas más avanzadas de su desarrollo

Cuando se trata de la economía, relatos históricos han demostrado que los mercados por sí solos no van a conducir al progreso, y mucho menos a la igualdad. Los mercados no encarnan la importancia del tiempo histórico mundial. Como se mencionó anteriormente, el desarrollo sólo puede ser entendido como la unión de los elementos de las instituciones, el Estado y los mercados; elementos que son esencialmente diferentes a través del espacio y el tiempo. Sin darse cuenta de que la industrialización es más que una etapa en el desarrollo, muchos países y teorías no han logrado entender que la propia modernidad es el producto de un proceso infinito de largo plazo ( ya que el desarrollo no tiene punto final) y que involucra mucho más que mercados, economía o estadísticas.

Por lo tanto, los intentos de las escuelas de pensamiento, economistas, politólogos, instituciones financieras, gobiernos, etc, de proporcionar “recetas para el desarrollo”, así como conocimientos sobre los factores que causan el desarrollo o subdesarrollo, son erróneos en esencia, ya que estos parecen asumir homogeneidad global, simplicidad y una idea muy sesgada sobre lo que es el desarrollo. El problema con “teorizar desarrollo” está profundamente arraigada en un desprecio general por elementos clave como la pluralidad institucional, la estratificación social, política nacional e internacional, derechos humanos, etc. Por eso, es fundamental centrarse en el tejido institucional de áreas geográficas específicas, las características de los mercados nacionales , los patrones de comercio, los recursos naturales y humanos, la eficacia del Estado, calidad de vida,  y la armonía general entre cada uno de estos elementos al trabajar en conjunto hacia un objetivo común: el progreso. Entonces y sólo entonces podemos comprender verdaderamente que si bien algunos países están más desarrollados que otros, ningún país ha dejado de desarrollarse y por lo tanto podemos concluir que todos los países son naciones en desarrollo.

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2 thoughts on “Why All Countries Are Developing Nations

  1. I know some economic development professors that would argue there are standardized markers. But I really appreciate your well thought out thesis, because the best progress comes from grassroots input, and listening to the system. We are arrogant to assume we know what’s best for any given society. Good job pointing this out. And I love the bilingual blog!

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