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The Nicaragua Canal: A dream come true?

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R47 neg 2 July 84 “Maipo” – Phil Brandwood via flickrCC

When Chinese business tycoon Wang Jing first arrived in Nicaragua, there was little to no information in the media about him. The secrecy behind his persona awoke a wave of speculation that made a lot of people feel uneasy about his mysterious character. However, out of nowhere, his name as well the name of HKND group –one of Jing’s companies- , became known to the world almost overnight. His sudden notoriety was owed to the news of a major investment, a $50 Billion Canal that would be built across Nicaragua and that would rival the existing Panama Canal.

According to Forbes Magazine, Jing is the twelfth richest man in China with an estimated net worth of $6.4 Billion. Although little is known about HKND (Hong Kong Nicaragua Development) Group or its CEO Wang Jing, in June 2013 the Nicaraguan National Assembly felt confident enough to grant a 50-year (renewable) concession to HKND in order to manage the entire Nicaragua Interoceanic Grand Canal Project.

After a lot of speculation and delays, the initial construction works of the canal finally started in December 2014. The Nicaraguan government informed that the whole project is to be completed within five years. Needless to say, the start of the construction of the Grand Canal has been considered by many nicaraguans as the start of a new period of prosperity and of national pride, as its construction has been a longtime national dream that dates back to the early 19th Century. This dream was, of course, once crushed in 1902 when it was decided that Panama would be the best fit for a project of this magnitude and importance.

Although the project is already on its way, not everything has been rose colored for Nicaraguan President Daniel Ortega or HKND’s Wang Jing. Ever since this project was unveiled, controversy has been increasing at a fast pace. On one hand critics of the government, environmentalists, local campesinos, opposition leaders and some scholars have vehemently opposed the plan to build the canal as it is considered that it will destroy ecosystems, the waters of the Lake Nicaragua, and it will not deliver any sustained economic growth to the country.

In addition to Wang Jing’s and the overall project’s secrecy, there is also the uncertainty many Nicaraguans have in relation to the possible influence the Chinese government might or might not have in this mega project. While Nicaraguan authorities and Wang Jing himself have repeatedly denied any major interest or involvement on the part of China; in Nicaragua people are still wondering what true intentions China would or could have in investing in their country.

To those who believe in this possibility, the Chinese government’s involvement in the project is seen as a potential threat to national sovereignty. Ignited by the lack of available information and data on this project, some people have even accused President Ortega of being a traitor for selling Nicaraguan soil and national interests in exchange of something that could very well be a mere geopolitical game on the part of China. If this is to be true, some fear that China’s influence in Nicaragua (or the America’s) might start to resemble the close knit -and heavily criticized- commercial relationship the Asian nation has with Africa. If, however, the relationship is indeed exclusively commercial between Nicaragua and HKND, then there needs to be a more open national discussion on this project.

Without a doubt, what has been hindering the construction of the canal has been the secrecy, high speculation and alienation many Nicaraguans feel with relation to a project that should be an inclusive project. Unless the Nicaraguan government steps up and provides a major channel of information and discussion, it is unlikely that controversy will end. So far, major protests have taken place that have resulted in people getting injured and many more very frustrated at local authorities. Therefore, it is in the hands of the Nicaraguan government to deliver a more transparent and sincere rhetoric on this mega project that is supposed to change the fate of Nicaragua for the better. Meanwhile, many Nicaraguans will just continue to wonder whether this is a dream…or a nightmare.


El Canal de Nicaragua: ¿Un sueño hecho realidad? 

Cuando el magnate chino Wang Jing llegó por primera vez en Nicaragua, había muy poca información en los medios de comunicación sobre su persona. El secretismo detrás de su personaje despertó una ola de especulación que hizo que mucha gente se sintiera incómoda con su personaje misterioso. Sin embargo, casi de la nada, su nombre y el nombre del grupo HKND -una de las empresas de Jing- , llegaron a ser conocidos en el mundo de la noche a  la mañana. Su repentina notoriedad se debió a la noticia de una inversión importante, un Canal de $ 50 mil millones que se construiría a través de Nicaragua y que se convertiría en el futuro rival del Canal de Panamá.

Según la revista Forbes, Jing es el duodécimo hombre más rico de China con un valor neto estimado de $ 6,4 mil millones. Aunque se sabe poco sobre el grupo HKND (Hong Kong Nicaragua Development por sus siglas en inglés), o su director general Wang Jing, en junio de 2013 la Asamblea Nacional de Nicaragua se sintió lo suficientemente segura como para otorgar una concesión de 50 años (renovable) para HKND con el fin de gestionar la totalidad del Proyecto Interoceánico del Gran Canal de Nicaragua.

Después de mucha especulación y retrasos, las primeras obras de construcción del canal finalmente iniciaron en diciembre de 2014. El gobierno de Nicaragua informó que todo el proyecto se completaría dentro de cinco años. Está de más decir que el inicio de la construcción del Gran Canal ha sido considerado por muchos Nicaragüenses como el inicio de un nuevo período de prosperidad y de orgullo nacional. Para muchos nicaragüenses, su construcción ha sido un sueño que se remonta a principios del siglo 19. Este sueño fue, por supuesto, ya una vez desmoronado en 1902, cuando se decidió que Panamá sería la mejor opción para un proyecto de esta magnitud e importancia.

Sin embargo, a pesar de que el proyecto ya está en marcha, no todo ha sido color de rosa para el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega o para el multimillonario Wang Jing. Desde que este proyecto se dio a conocer, la controversia ha ido aumentando a un ritmo acelerado. Por una parte, críticos del gobierno, ambientalistas, campesinos locales, líderes de la oposición y algunos académicos, se han opuesto vehementemente al plan de la construcción del canal ya que los mismos consideran que este destruirá ecosistemas, las aguas del Lago de Nicaragua y que no proporcionará ningún beneficio de crecimiento económico o desarrollo sostenible para el país.

Además del secretismo que envuelve a Wang Jing y al proyecto del Gran Canal en general, también existe la incertidumbre que muchos Nicaragüenses tienen en relación a la posible influencia que el gobierno Chino podría estar ejerciendo en este mega proyecto. Si bien las autoridades nicaragüenses y el mismo Wang Jing han negado repetidamente cualquier interés por parte de China de ser partícipe en este proyecto, entre muchos Nicaragüenses todavía existe mucha especulación con respecto a cuáles serían las verdaderas intenciones que China tiene (o podría tener) de invertir en su país.

Para aquellos que creen en esta posibilidad, la participación del gobierno Chino en el proyecto es visto como una potencial amenaza a la soberanía nacional. Fomentado por la falta de información y datos disponibles sobre este proyecto, algunas personas incluso han acusado al presidente Ortega de ser un traidor por vender el suelo nicaragüense y los intereses nacionales a cambio de algo que podría muy bien ser un simple juego geopolítico por parte de China. Si esto es cierto, algunos temen que la influencia de China en Nicaragua (o en América), podría empezar a parecerse a la muy estrecha -y fuertemente criticada- relación comercial que la nación asiática sostiene con África. Por otra parte, si esta relación es de hecho exclusivamente comercial entre Nicaragua y HKND, entonces es necesario que haya un debate nacional más abierto sobre este proyecto.

Sin lugar a dudas, lo que ha ensombrecido la construcción del canal ha sido la confidencialidad, los altos niveles de especulación y la alienación que muchos Nicaragüenses sienten con respecto a un proyecto que no debe ser otra cosa más que un proyecto de nación. A menos que el gobierno Nicaragüense se muestre transparente y cumpla con su tarea de proporcionar un amplio canal de información y discusión, es poco probable que la controversia termine. De momento, muchas personas ya se han tomado las calles en protesta. De las mismas han resultado ya personas lesionadas y muchas personas más frustradas con las autoridades locales. Por lo tanto, está en manos del gobierno de Nicaragua el entregar una retórica más transparente y sincera sobre este mega proyecto que se supone que va a cambiar el destino de Nicaragua para bien. Mientras tanto, muchos Nicaragüenses sólo pueden continuar preguntándose si esto es un sueño … o una pesadilla.

 

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4 thoughts on “The Nicaragua Canal: A dream come true?

  1. Interesting commentary. Where there is secrecy, undoubted someone wants something to stay hidden. Almost all Chinese businessmen have close relations with their government and I don’t see why this should be any different. I hope civil society and activists can force some openness in the project and its implementation. The prospects don’t seem so good.

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