Home / World Affairs

Drawing Borders

hands-600497_1920

Have you ever wondered how the lines that are drawn in maps came to define what a country is? In history, some of these lines have been drawn along cultural, religious, linguistic, ethnic, or tribal groups. Ideally, the lines that define statehood also define a certain sense of national identity, history, bond or sense of “oneness” that keeps a nation together.

While all the world’s borders have been artificially created by humans, unfortunately, in some cases borders have been also drawn arbitrarily. While some nations have been fortunate enough to fight or negotiate for their territories; others simply had the chance to accept the will of those with more power. This is the case of many countries in the Middle East and Africa.

In the case of the Middle East, in 1916 after the fall of the Ottoman Empire, vast territories were divided up between the major powers of Britain and France. In what is now known today as the Sykes-Picot agreement, Sir Mark Sykes and François Georges Picot drew lines on a map and divided up the former Ottoman Arab territories as best suited their interests. As a result of this agreement, new “nations” were born. And, without any regard for culture, ethnic relations, language, religion, identity, or the very people who inhabited these lands, France acquired the territories of Lebanon and Syria; and Britain the territories of Iraq, Jordan and Palestine.

As a result, the dismemberment of the Ottoman Empire led to the winners of World War I to divide entire territories into spheres of influence that would only benefit the European powers and that would leave behind boundaries that did not coincide with national identities. In the case of the Middle East, for example, these borders caused major divisions along ethnic lines that led to a lot of friction and crises between Kurds, Sunni, Shia, or Alawites; this as a consequence of  territorial lines that were drawn with a total disregard for anything else that went beyond the national interests of the major European powers.

A similar story goes for Africa between 1881-1914. In what is now known as the “Scramble for Africa” or the occupation of Africa by European colonial powers, the borders drawn to create new states did not match identities, religions, tribal groups, or anything the like. Unfortunately, what happened in many of these cases, was the division of ethnic groups such as the Masai, Mandingo, Anyi, Ndembu between two or more countries.

Furthermore, the idea behind pointing out these historical facts is of course not to justify violence in any way, much less to imply that conflict is something inherent or natural in these countries. The point is neither to revive the idea that a clash of civilizations (West v. East) -as Harvard scholar Samuel Huntington once famously pointed out-, is inevitable; rather the objective is to shed light on the fact that many of the issues that countries in conflict in the Middle East and Africa face -such as violence or under development-, are the result of very complex historical circumstances that go beyond our preconceptions.

Moreover, while it is true that some other nations that have had the same fate of many of these countries are relatively stable, it is important to note that in addition to the challenges that came as a consequence of these artificial borders and colonial legacies, many of the countries that are in crisis also happen to be resource rich countries. Thus, it is no coincidence that countries like Iraq, Syria, Sudan, South Sudan, or the Democratic Republic of Congo have found themselves caught up in a vicious cycle of violence that hinders not only their economic development prospects, but also their very security and peace.

While blaming imperialism and colonial legacies is not going to help to solve any of these conflicts, this is perhaps, a history lesson that many (including governments) should know and learn from. Conflicts, unrest, and instability in these regions are not inherent, and should not -and cannot- be alleviated with more arbitrariness. Thus, history should set an example to those who want to make a positive impact in the region in order not to continue to make the same mistakes over and over again.


 Trazando Fronteras

¿Te has preguntado cómo las líneas que se han trazado en los mapas llegaron a definir lo que es un país? En la historia, algunas de estas líneas se han elaborado con respecto a grupos culturales, religiones, idiomas, tribus o etnias. Idealmente, las fronteras que definen a los Estados también definen cierto sentido de identidad nacional, historia, cultura, o sentido de unidad que mantiene a toda una nación junta.

Si bien todas las fronteras del mundo han sido creadas artificialmente por la mano del hombre, desafortunadamente, en algunos casos estas fronteras se han elaborado arbitrariamente. Mientras algunas naciones han tenido la suerte de luchar o negociar por sus territorios, otras simplemente han tenido que aceptar la voluntad de aquellos con más poder. Este es el caso de muchos países en el Medio Oriente y África.

En el caso de Oriente Medio, en 1916 después de la caída del Imperio Otomano, vastos territorios fueron divididos entre las grandes potencias de Gran Bretaña y Francia. En lo que hoy conocemos como el acuerdo Sykes-Picot, Sir Mark Sykes y François Georges Picot dibujaron líneas en un mapa, y se repartieron los antiguos territorios Otomanos Árabes como mejor se ajustara a sus intereses. Como resultado de este acuerdo, nacieron nuevas “naciones”.  Sin ningún tipo de consideración por la cultura, relaciones étnicas, idioma, religión, identidad, o por las personas que habitaban estas tierras, Francia adquirió los territorios de Líbano y Siria; y Gran Bretaña las naciones recién formadas de Irak, Jordania y Palestina.

Como consecuencia, el desmembramiento del Imperio Otomano dio lugar para que los ganadores de la Primera Guerra Mundial dividieran territorios enteros en esferas de influencia que beneficiarían a las potencias europeas y que dejarían a su paso a fronteras  que no coincidían con identidades nacionales. En el caso del Medio Oriente, por ejemplo, estas fronteras provocaron grandes divisiones étnicas que conllevaron a muchos de los roces y crisis que hoy conocemos entre kurdos, sunitas, chiítas, o alawis; ya que las líneas territoriales fueron trazadas con un total desprecio por cualquier otro elemento que fuera más allá de los intereses nacionales de las grandes potencias europeas.

Una historia similar ocurre con África entre 1881-1914. En lo que hoy conocemos como el “reparto de África” o la ocupación de África por parte de las potencias coloniales europeas, las fronteras dibujadas para crear nuevos estados no coincidían con identidades, religiones, grupos tribales, ni nada por el estilo. Lo que sucedió desgraciadamente en muchos casos, fue la división de grupos étnicos, como los Masai, Mandinga, Ndembu o Anyi entre dos o más países, lo cual dio lugar a futuros conflictos y crisis de identidad. 

La idea detrás de señalar estos hechos históricos, por supuesto, no es para justificar la violencia de ninguna manera, y mucho menos dar a entender que el conflicto es algo inherente o natural en estos países. El punto no es tampoco revivir la idea de que un choque de civilizaciones (Occidente v. Oriente) -como aquel que el académico de Harvard Samuel Huntington una vez hizo famoso- , es inevitable; más bien el objetivo es arrojar luz sobre el hecho de que muchas de los retos a los cuales los países en conflicto en el Medio Oriente y África se enfrentan -tales como la violencia o bajos niveles de desarrollo-, son el resultado de circunstancias históricas muy complejas que van más allá de nuestras ideas preconcebidas.

Por otra parte, si bien es cierto que algunas otras naciones que han corrido con la misma suerte de muchos de estos países son relativamente estables, es importante tener en cuenta que además de los retos que surgieron como consecuencia de estas fronteras arbitrarias, muchos de los países que se encuentran sumergidos en en crisis resultan ser también países ricos en recursos. De modo que no es casualidad que países como Irak, Siria, Sudán, Sudán del Sur, o la República Democrática del Congo se encuentren atrapados en un círculo vicioso de violencia que dificulta no sólo su desarrollo económico, sino también su propia seguridad y paz.

Si bien el culpar al imperialismo y legados coloniales no va a ayudar a resolver conflictos, esta es tal vez, es una lección de historia que muchos (incluyendo gobiernos) necesitan conocer y aprender. El conflicto y la inestabilidad en estas regiones no es inherente, y no debe -y no puede- ser aliviado con más arbitrariedad. Por lo tanto, la historia debe de ser un ejemplo vivo para que aquellos que quieran hacer una diferencia y sembrar la paz en estas zonas de conflicto no continúen cometiendo los mismos errores del pasado una y otra vez.

Advertisements

2 thoughts on “Drawing Borders

  1. You can look at the past and current events from a different perspective. Ottoman empire was a dictatorship. The Soviet Union, Iraq, Lybia, Egypt also had dictators. After dictators removed wars start between all fractions who want to get power, money and resources.

    Liked by 1 person

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s